Pensó en el error antes de que ocurriera

Me acabo de enterar de que Margaret Hamilton murió el 30 de septiembre, a los 90 años. Quizá el nombre no les diga nada, pero seguro han visto la foto: una mujer joven, de pie junto a una pila de “libros” casi tan alta como ella.

Yo también creí durante años que eran libros. Son listados de código: el software de vuelo que ella y su equipo escribieron en el MIT para el programa Apolo, el mismo que llevó al Apolo 11 a la Luna.

Lo que más me impresiona no es la foto, sino lo que había detrás. En los sesenta nadie llamaba “ingeniería” a escribir software. Ella fue de las primeras en usar el término, lo defendió con rigor y dedicó el resto de su carrera a convertirlo en una disciplina con nombre propio. Y lo hizo mientras sacaba adelante el proyecto con una hija de cuatro años que a veces dormía en el laboratorio.

Su obsesión no era solo que el código funcionara, sino que supiera fallar bien. Gracias a eso, cuando la computadora se saturó minutos antes del alunizaje, el sistema priorizó lo esencial y Armstrong pudo aterrizar. Pensó en el error antes de que ocurriera, cuando a muchos les parecía preocuparse de más.

Gracias, Margaret

  1. La famosa foto. MIT, Cambridge, 1969. No son libros: son los listados del software de vuelo del Apolo, impresos. (MIT Museum)

    La famosa foto. MIT, Cambridge, 1969. No son libros: son los listados del software de vuelo del Apolo, impresos. (MIT Museum)

  2. 1969. Hamilton en una maqueta del módulo de mando del Apolo 12, en el MIT. (MIT Museum)

    1969. Hamilton en una maqueta del módulo de mando del Apolo 12, en el MIT. (MIT Museum)